Hablar de medios de entretenimiento, es referirnos a los discos de música o películas incluyendo videojuegos. Muchos organizadores hablan que dentro de la categoría entran los libros y yo estoy en desacuerdo. Si bien los libros son compatibles para organizarse con los CD o DVD, pues se pueden utilizar más o menos los mismos equipamientos y recursos para darles orden, en realidad superan los límites de entretenimiento y forman su propia categoría como instrumentos de conocimiento. Organizarlos requiere en esencia los mismos pasos para los medios de entretenimiento pero difiere principalmente en que son más voluminosos e implican sentimientos adjuntos a su posesión física.

Elecciones. Primero viene el momento de elegir, que libros son para conservar y que libros son para dejar ir. No conserves por conservar, la delicia de los libros debe ser que tengan una utilidad y si los mantienes porque hace años lo leíste pero ya no lo harás en el futuro o para parecer un verdadero erudito realmente no funciona; es hora de dejarlos ir. También haz lo mismo con alguno que otro que pudieras tener duplicado. Elegir solo los libros importantes en tu vida y aquellos que te sirvan de referencia o leas con regularidad.

Organización. La forma de organizar los libros varía de acuerdo a cada persona, puedes acomodarlos por género, por orden alfabético o por tamaño. Para el acomodo por género solo tendrás que agrupar por novelas, relatos, cuentos, crónica, etc. En el caso del acomodo por orden alfabético puedes optar por alfabetizar el nombre del autor o por el título del libro. El acomodo por tamaño va más en la idea de organizarlos de manera estética, ya sabes de alto a chaparro y dentro de ese orden los que son pasta dura o rústica y acorde a sus colores para crear un punto focal utilizando su apariencia. En los tres casos ya que tengas el orden los colocarás en sus repisas o libreros jugando con sus posiciones, yo recomiendo que aquellos que utilizas para consulta continúa vayan más a la mano, también reserva un espacio especial para aquellos que tienen un valor emocional más grande ya sea por la relación que tienen a un ser querido o por lo inspirador que haya sido su contenido.

Tesoros. Primeras ediciones, autografiados, regalos de seres amados, antiguos, raros, de mucho valor económico, estos deben mostrarse con orgullo y ser parte focal de tu librero.

Digitalizarte. Si bien ya no leo como solía hacerlo, cosa que quiero revertir, había sido hasta hace poco de los que gustaba del aspecto de los libros en los estantes, hoy con cierta renuencia veo que una opción es optar por versiones digitales. Apenas es conseguido un par de los que son gratuitos y estoy tratando de acostumbrarme a leerlos en dispositivos y computadora, pero reconozco que la necesidad por los libros es indispensable en la mejora de nuestras profesiones pero nuestras casas no crecen al mismo ritmo por lo que tener el conocimiento sin el volumen resulta más que atractivo. Prueba dar el brinco a la tecnología de las publicaciones.

No olvides donar tus libros a otras personas que puedan encontrarlos útiles o a la biblioteca local o de alguna escuela cercana o a la que atienden tus hijos. Y como todas tus posesiones, trátalos con respeto, de cuando en cuando sacúdelos entre las hojas con un plumero o utilizando el accesorio de tapicería de la aspiradora.